17/07/08

Conceptos situacionistas: la tergiversación




La creación de situaciones

El mensaje central de los situacionistas es que el hombre actual no es un actor sino un mero espectador. En su rol pasivo acepta el sistema social y, en la práctica, reproduce la cultura que lo agobia y se caracteriza por el trabajo rutinario, el desperdicio del tiempo libre, la manipulación de los medios, el arte excluyente y burocrático, la cultura estereotipada, los ritos empobrecedores, el conformismo y el aburrimiento.
En contraste, los valores de los situacionistas son la interacción social, el diálogo y la renovación del comportamiento. Para ellos, se requiere una reversión ética que permita equidad en la participación y la recreación lúdica más que la equidad en la distribución del ingreso o consumo de bienes, que consideran bienes empobrecidos.

Para los situacionistas el gran juego reside en el ejercicio amplio y libre de la capacidad de diseñar, ejecutar y compartir situaciones intensas. Consideran que las situaciones más valiosas son aquellas que transforman a los participantes sin posibilidad de retorno, las que niegan el valor de los bienes materiales y culturales de la sociedad actual y las que generan cadenas de eventos que se retroalimentan recíprocamente.
En esta lógica, crear situaciones se convierte en el arte por excelencia, la última escuela que llevará a recrear todas las manifestaciones artísticas conocidas por medio de la creación colectiva. La materia es el espacio urbano, el conocimiento. En estas condiciones, se requieren situaciones de alta calidad, autónomas, socialmente atractivas, incluyentes, artísticas, que cuestionen y retroalimenten formas de convivencia.


Conceptos situacionistas: el détournement

En el ensayo titulado «Métodos de détournement» que Guy Debord y Gil J. Wolman publicaron en 1956 desarrollaron el détournement o tergiversación, término que significa reencausar, corromper o secuestrar sentido; elementos para la teoría y práctica de la resocialización. Estos métodos se aplicarían tanto a dichos y proverbios como a obras de teatro, música, cine, etc. La meta era utilizar la fuerza de manifestaciones culturales conocidas para transmitir nuevos mensajes y para despertar la reflexión, la sorpresa, el humor, el deseo de participar o, por lo menos, el escándalo.
Esta tergiversación o desvío es la principal operación estética llevada a cabo por los situacionistas y se logra al yuxtaponer fenómenos aparentemente inconexos, como por ejemplo al recortar una imagen o un fragmento de un texto y pegarlo en un contexto que le es ajeno.
Esta operación estética tiene para los situacionistas dos finalidades:
- Demostrar que las categorías estéticas son falsas y las barreras sociales son ilusiones construidas.
- Tomar elementos de la cultura de masas y reubicarlos en contextos reveladores de su función.

En la tergiversación un artista reutiliza elementos de medios conocidos para crear una nueva obra con un mensaje diferente, a menudo opuesto al original. Se trata de organizar nuevos conjuntos significativos, desmontar y crear nuevas relaciones y sentidos, nuevos encuentros entre palabras o imágenes.
La tergiversación produce extrañeza, nuevas sensaciones, abre el sentido de las cosas atrapadas en la rigidez de las normas, de lo modélico o socialmente establecido.
Los procedimientos situacionistas en los que se empleaba el desvío son el collage, el reciclaje, la creación de tensiones entre palabra e imagen donde la palabra tiene un rol fundamental, la sustitución de viñetas originales en cómics por textos que le otorgan un sentido totalmente diferente, y la apropiación y resignificación de algunos productos culturales del capitalismo tardío como la publicidad y el graffiti.
Según Debord y Wolman existen dos categorías de elementos desviados:
- La tergiversación menor es la de un elemento que no tiene importancia en sí mismo de manera que produce todo su significado en el nuevo contexto en que ha sido ubicado.
- La tergiversación fraudulenta, al contrario que la menor, se hace de un elemento que en sí mismo ya es significante y que adquiere un sentido diferente al que ya posee en un nuevo contexto.

A su vez proclaman los dos autores la formulación de las principales leyes sobre el uso de la tergiversación:
1. Cuanto más lejano sea el elemento tergiversador de su contexto habitual más impacto, violencia e intensidad provocará dicha tergiversación.
2. Las deformaciones introducidas deben ser simples para simplificar así el mensaje y que se consiga transmitir su objetivo.
3. La tergiversación es menos operativa cuando más racional es su carácter.
4. La tergiversación por simple reversión es siempre la más directa y la menos efectiva.

Banksy: ¿El détournement del s.XXI?

Banksy es el pseudónimo de un popular artista del graffiti inglés. Nacido en Yate, localidad cercana a Bristol en 1974, aunque los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía. Su trabajo, en su gran mayoría piezas satíricas sobre política, cultura pop y moralidad, combina escritura con graffiti y estarcidos con plantilla. Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres. Banksy oculta su identidad real a la prensa general. Muchos periódicos han apuntado que su nombre podría ser Robert Banks o Robin Banks.

Inició su obra en las calles de Bristol, la que parece ser, su ciudad natal, entre 1992 y 1994. En el año 2000 organizó una exposición en Londres y después de esto ha plasmado sus pintadas en ciudades de todo el mundo. Banksy utiliza su arte urbano callejero para promover visiones distintas a las de los grandes medios de comunicación. Esta intención política detrás de su llamado «daño criminal» puede estar influenciada por los Ad Jammers (movimiento que deformaba imágenes de anuncios publicitarios para cambiar el mensaje). Banksy también trabaja cobrando para organizaciones benéficas como Greenpeace y para empresas como Puma y MTV, y vende cuadros hasta por 25.000 libras en circuitos comerciales o en la galería de su agente, Steve Lazarides. Un juego de obras de Banksy se vendió en la casa de subastas Sotheby's por 50.400 libras. Esto le ha llevado a ser acusado de vendido por otros artistas y activistas. Hay varios temas que se repiten en la obra de Banksy: ratas, oportunidades de foto (lugares típicos donde los turistas desearían hacer una foto sin pintadas), soldados orinando, policías, etc. En agosto de 2005, Banksy realizó murales sobre el Muro de Cisjordania construido por Israel en los territorios ocupados de Cisjordania (concretamente en Belén, Ramala y Abu Dis), combinando varias técnicas.



En 2004 el colectivo de «anarquitectos» Space Hijackers* repartió octavillas frente a una exposición de Banksy para resaltar el irónico uso que el artista hace del imaginario anticapitalista y de protesta, mientras trabaja para grandes empresas y galerías de arte. Banksy se ha autopublicado varios libros con fotografías de su obra en distintas ciudades, además de sus lienzos de trabajo y sus exposiciones, acompañando las imágenes de sus subversivos y a menudo agudos escritos. Banksy también es conocido por haberse introducido disfrazado en famosos museos de todo el mundo, para colgar algunas de sus obras de manera clandestina. De este modo ha colocado obras suyas en la Tate Modern de Londres, el MOMA de Nueva York o el British Museum. En este último caso (en mayo de 2005), colgó una pintura rupestre de aspecto primitivo que mostraba una figura humana entre animales salvajes empujando un carro de supermercado.


Este repaso a su vida y su peculiar obra ha dado de qué hablar a periódicos, informativos y revistas especializadas en las últimas tendencias en ilustración, arte y cultura urbana. Sin embargo, ¿se pueden considerar las acciones de Banksy como representaciones de lo que los situacionistas proclamaron como métodos de tergiversación? Recuperemos los elementos básicos que ha de poseer el procedimiento del desvío: uso de manifestaciones culturales conocidas, provocar escándalo, conjunción de factores aparentemente contrarios o inconexos con el objetivo de crear nuevas relaciones de sentido.
A primera vista las obras del artista anónimo cumplen estos requisitos pero tal y como le ha criticado el colectivo de los «anarquitectos» ha acabado mercantilizando muchas de sus obras vendiéndolas a actores famosos o colaborando con empresas multinacionales. La metodología es situacionista pero en cambio el fin de ese método se podría decir que está regido por las normas de la sociedad capitalista. Pero, ¿tiene otra opción Banksy? ¿Realmente la tergiversación por sí sola consigue el cambio revolucionario en la vida cotidiana que Debord y el resto de situacionistas expresaban? ¿Existe otra posibilidad para el détournement que el convertirse en una herramienta más de la cultura de la publicidad y el márquetin y así integrarse de manera radical en la sociedad del espectáculo que tanto habían denunciado sus precursores?

Si prestamos atención a toda la publicidad que nos rodea o mejor dicho, aunque suene a tópico y sea pesado y repetitivo, que nos invade por todas partes, podemos observar cómo se nutre de esta técnica del juego del desvío entre los significados de los principales elementos que se muestran. Desde los anuncios de la televisión a las campañas de instituciones públicas, el juego de la tergiversación se ha visto expandido gracias a las nuevas tecnologías como a los programas de diseño gráfico, de modificación de imágenes y de los portales de internet en los que cualquier persona del mundo puede colgar su particular visión sobre cualquier cosa en forma de video. (Si se introduce el término détournement en el portal Youtube aparecen más de 2.280 entradas de vídeos que usan dicha técnica con fines meramente cómicos o con mensajes más comprometidos socialmente). Esto es una prueba, o quizás no, pero a mí parecer es así de simple, los impactantes y prometedores métodos propuestos por los situacionistas se han convertido a lo largo de la historia de su uso por varios sectores de la sociedad y de diversos ámbitos y subculturas sociales en un método a veces simple y simplista, a veces impactante y provocador, pero siempre fruto y producto de consumo de la sociedad mercantilizada.



*Los Space Hijackers (Secuestradores Espaciales) son un grupo de «anarquitectos» que se inició a principios de 1999. El grupo lucha contra la usurpación opresiva constante en los espacios públicos por parte de instituciones, corporaciones y planificadores urbanos.




Bibliografía y páginas web

- Debord, G. y Wolman, G. J., Métodos de tergiversación, Publicado originalmente en «Les Levres Nues», # 8, mayo 1956. Traducción extraída de la página web www.sindominio.net/ash/presit02.htm

- Debord, G., La sociedad del espectáculo, Pre-textos, Valencia, 1999.

- Página web de Banksy: http://www.banksy.co.uk/

- Noticias sobre Banksy: www.elpais.com/articulo/cultura/huellas/Banksy/elpepicul/20080302elpepicul_1/Tes http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/4748063.stm http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/4563751.stm http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/3201344.stm